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Abr

Cuestión de equilibrio

Cuestión de equilibrio

Cruza entre el circo y el alpinismo o el skate y el yoga, el Slackline es un deporte nuevo que llego a nuestro país hace unos diez años y cada vez convoca más adeptos. En abril de 2011 se celebró el primer campeonato en Buenos Aires con importantes premios y casi cuarenta inscriptos.
Por Hueso Van Hemp (Asociación Slackline Buenos Aires)

Se cree que el funambulismo, el arte de hacer equilibrio sobre sogas tensadas, nació hace unos cuatro mil años. Es un entretenimiento tan viejo que probablemente durante el nacimiento del catolicismo, el punto cero de nuestro calendario, ya hubiera equilibristas ganándose la admiración de la gente desafiando a la gravedad.

En la década del 80, dos escaladores llamados Adam Grosowsky y Jeff Ellington fueron los primeros en adaptar el equipo en desuso de escalada (cinta tubular y mosquetones) para practicar el equilibrio y fortalecer torso, piernas, brazos y hombros sin usar las manos, ya que ambos se encontraban circunstancialmente lesionados y casualmente durante la misma época. En pocos años el invento fue adoptado por surfers, skaters, practicantes de yoga o snowboard, patinadores o esquiadores. Los beneficios de entrenar el equilibrio, sumados a la profunda concentración que también hay que entrenar hicieron que el Slackline se convirtiera en el deporte extremo más introspectivo que se conoce. Todo aquel que lo practica regularmente afirma que no solo es una excelente actividad deportiva, sino también una filosofía de vida. Persistencia, paciencia y constancia, los únicos requisitos para practicar Slackline.

Una telaraña mundial

En marzo de 2010, unos veinte equilibristas coparon un camping sobre el río Paraná, ubicado al costado del puente Zarate-Brazo Largo y conocido por las enormes arboledas casi salvajes que enmarcan los cuatro costados del predio. Allí montaron una red de telarañas y dedicaron un fin de semana entero a compartir trucos, experiencias y largas sesiones del raro deporte nuevo que los apasionaba. Los habitúes del camping, casi todas familias de la zona, miraban asombrados esa especie de campamento ninja circense que había brotado entre los árboles del bosque.

Un año después, durante el evento Día Libre, una convención de arte y deporte urbano, la Asociación Slackline Buenos Aires celebraba su primer campeonato de Slackline. La organización la componían en su mayoría asistentes a aquel campamento, pero también muchos amigos nuevos que habían sido atrapados por el deporte durante todo ese año que el grupo de equilibristas se convirtió en Asociación y dedicó todos los fines de semana, durante el otoño, el invierno, la primavera y el verano a difundir el deporte en las palmeras de los alrededores del Rosedal, en Palermo.

2010 fue el año de la explosión del slackline. A la crew naciente del Rosedal –la Asociación daba sus primeros pasos- se sumaban los teams Good Vibes de San Pedro, provincia de Buenos Aires y Los locos de la Cinta, residentes de Plaza Francia en Recoleta, Capital Federal. Todos con sus propios estilos estuvieron presentes el 10 de abril de 2011 para representar a su crew en el primer torneo porteño.

Con 28 varones inscriptos y 7 mujeres para la categoría femenina, el campeonato arrancó con una pasada individual de 1 minuto de duración. El jurado, dos representantes de la Asociación, uno de Good Vibes y un juez de Día Libre, evaluaba por calidad y variedad de trucos, limpieza y precisión del desplazamiento, relación y actitud del slacker con la cinta y capacidad de improvisación, tanto para combinar trucos o posturas como para remontar caídas o errores.  Así redujeron de 28 a 12 los participantes que pasaron a la siguiente ronda, luego de la pasada femenina. El campeonato se desarrollo sobre cinta tubular, en dos estilos: trickline de aproximadamente 8 metros y bien tensa para saltar y hacer combos de trucos y una semi-rodeo de 12 metros, más floja, para surfear y desplazarse a menor velocidad.

Para la segunda etapa la modalidad usada fue la batalla, donde dos competidores compartían la cinta por turnos, en una pasada total de 5 minutos de duración. La definición final fue dividida en dos partes: 3 batallas de 5 minutos de duración y una pasada individual de 2 minutos. En esta etapa también se evaluó la solidaridad y el compromiso del participante con la cinta y con los demás: el slackline es un deporte individual, pero se comparte con los demás. La cinta es como una pelota de futbol: cuando el dueño se va se acaba el partido, pero mientras la pateamos entre todos. Y la idea de la organización, más que fomentar el espíritu competitivo, era crear una tarde de Slackline entre amigos, con premios para repartir al final.

PODIO

Categoría Masculina

1er Lugar: Luciano Begino – Good Vibes Team
2do Lugar: Marcos Canda – Asociación Slackline Buenos Aires
3er Lugar: Bautista  Mantovani – Good Vibes Team
Mención mejor truco: Francisco López – Good Vibes Team

Categoría Femenina

1er Lugar: Luciana Badaracco – Asociación Slackline Buenos Aires
2do Lugar: Carla Von Brocke

Agradecimientos: Avista Tienda de Montaña, Keiki Lani´s Style, B-Side Serigrafia Textil, Revista THC, Pump Slackline, Rupal Mountaingear, Diego Altabas, Beto y Paulino Estela de Dia Libre.os

Fotos: Rodrigo Alonso




Un Viaje que nunca terminará, Homenaje al Cebo por La Skandalosa

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